MISION

LA “FUERZA” DEL PENSAR

Me inspiro en la frase de Einstein: “la fuerza desencadenada por el átomo lo ha transformado casi todo, menos nuestra manera de pensar”. Esta riquísima frase del maestro expresa una de sus preocupaciones con respecto a la evolución del ser humano en la comprensión de sí mismo en el mundo. Seguimos transformando casi todo y me parece que en mucho menor escala nuestra manera de pensar. Lo que más cambiamos son nuestras técnicas para actuar, los instrumentos para movernos en la vida, y también los contenidos del pensar, o sea las cuestiones acerca de las cuales pensamos; no tanto la forma de cómo pensamos.

En referencia a este tema leí hace algún tiempo en “Crónicas del Futuro” de Isaac Asimov un interesante párrafo:…”tengo muy poco tiempo para pensar, y si me las arreglo para pensar debo hacerlo muy rápidamente…Entonces ¿cómo lo hago? La respuesta es fácil: ¡no sé como lo hago!... Esa es la gloria de la mente humana: puede hacer cosas para las cuales todavía no hemos sido capaces de escribir las reglas.” En realidad me pareció valiosa esta observación sobre un hecho cotidiano en una persona como este prolífico escritor de ciencia ficción. Observación también cierta para todo funcionamiento vital y de la naturaleza. ¿Acaso el hígado conoce las reglas digestivas o los planetas las de sus ubicaciones estelares o las de los movimientos que realiza?

Esta última frase hace latir más fuerte mi corazón y apura mis dedos sobre el teclado de mi ordenador, siento que he encontrado otra forma de expresar mis intuiciones de hace años.

Por una parte la de que los “organismos”, en el sentido que les doy en mi modo de comprensión, o sea, los que tienen una organización en sí mismos y en su relación con el contexto, funcionan con códigos reunidos en un “código de integración” que tiene leyes que garantizan ese funcionamiento y la conservación de su integridad.

Por otro lado, se hace claro que podemos investigar para comprender las leyes de esos códigos, para protegerlos, enriquecerlos y orientar el sentido de su evolución.

Por eso, para pensar mejor el mundo, hay que comprender “mejor” que es el pensar y cómo hacemos para pensar para así pensar mejor lo que pensemos.

Es en este sentido una “teoría” del pensar aporta fuerza de transformación a todas las cuestiones del mundo aunque se note más en algunas áreas; si las investigaciones de Piaget se observaron más en la educación no fueron menores en otras áreas en donde se ha querido desconocer su influencia. Sin conocer el concepto de Piaget de que la inteligencia empieza por ser sensorio motriz, cuando vemos un niño atento perceptivo y con buena movilidad pensamos que tiene una buena inteligencia. Además ¿acaso el mensaje de Cristo no dividió el mundo en un antes (AC) y un después (DC)? Aún a la parte del mundo que no aceptó su mensaje.

Ese mensaje conlleva una forma de Conciencia, y, por lo tanto una forma del pensar conceptivo que engendra la conciencia del ser humano como miembro del Universo y de su Fuente

Nos acercamos a percibir que este pensar del que hablamos no es el de encontrar “razones”; al que le llaman racional, solamente. Por esa estrecha vía no podríamos avanzar en cuestiones ricas y complejas porque no usaríamos ni la intuición ni las analogías, por ejemplo. El humorismo en este mundo exclusivamente racional no existiría.

Retomo cuestiones básicas de esta organización del pensar que propongo, ya descripta en otros lugares. La “fuerza” transformadora del “pensamiento conceptivo” conlleva un “poder creador”de la “Fuerza de integración”, un combustible creador de la “Energía Psicoevolutiva” un “sentido creador la “Selección electiva”.