PENSAR “EL” UNIVERSO, Y “EL” UNIVERSO DEL PENSAR

 

El artículo “Más allá del Big Bang, El universo en evolución de Einstein” del National Geographic de mayo de 2005, junto con el de “Secretos de la mente” de marzo de ese mismo año despertaron ecos productivos en mi mente de investigadora del pensamiento, y, generaron reflexiones que me parece oportuno transmitir.

 

Escribió Einstein: “El trabajo en la formulación final de patentes tecnológicas fue una verdadera bendición para mí, pues obligaba al razonamiento multilateral y proporcionaba importantes estímulos al razonamiento físico”.

Las universidades, en donde se realizan los estudios, “crea en el joven una especie de compulsión de producir cantidades impresionantes de publicaciones científicas: una tentación para la superficialidad”. La tarea de Einstein en la oficina de patentes era ponerse en contacto y evaluar las creaciones e inventos de otras personas basado en dibujos descripciones y especificaciones del inventor. De esa manera se ponía en contacto con el universo del pensador aplicado en esa creación que él evaluaba, y, al estar en contacto con múltiples caminos recorridos por los inventores podía reconocer e incorporar las rutas del universo del pensar creador, innovador, descubridor. ¡Qué paradoja! cualquier otro físico en ese lugar, lo más probable es que se hubiera quejado de tener que trabajar en un oficina de patentes en lugar de estar en la academia. La enseñanza multidimensional de estas palabras de Einstein es invaluable: en el universo pasan muchas cosas pero sólo las reconocemos cuando pasan en el universo de nuestro pensar, que es la manera en la cual resolvemos y recreamos la vida ¡¿la reinventamos?!

                  Esa convicción me lleva a insistir cada vez más en la investigación del universo del pensar, como lo vengo realizando desde hace más de dos décadas.

                   Siempre que me encuentro con palabras del maestro Einstein me abro a una nueva dimensión de comprensión, y, alivio mi ser de cargas que mis dudas y limitaciones me hacen llevar por años. El haberme dedicado por largo tiempo a evaluar dibujos, relatos, respuestas, percepciones, datos físicos y químicos de personas y grupos, fue un esfuerzo que muchas veces sentí que diezmaba mis energías. Cuando la intuición me decía que ese trabajado acercamiento a muchos universos humanos podía aportar luz a la comprensión de lo humano universal, mi pensar lineal y el de algún otro me decían: ¿Cómo puedes hacer ese salto?... Otra vez la duda que paraliza. Ahora podría decir, que sería un salto si usara

un pensar lineal; pues con esta forma del pensamiento percibiría a lo particular desconectado de su contexto, en lugar de en su íntima relación con él. Sólo cuando establezco esa relación, o sea contextualizo, voy reconociendo el significado de lo que enfoco con mí pensar. Así me identifico como persona humana al reconocer mí pertenencia al universo humano: soy uno en él y distinto o diverso como individuo. Para comprender el mar he de conocer una gota de agua.

Todo esto fue sucediendo en el universo de mí pensar en contacto con los otros universos que lo contienen y le dan significado. ¿Cuál sería la singularidad de los integrantes de estos universos? Podríamos decir que como los hijos que se generan en los padres, son distintos de ellos y singulares en sí mismos, los integrantes de un universo tienen ciertas semejanzas con ese universo y son también únicos.

                   ¿Estaríamos de acuerdo en que las formas o estructuras del pensar formatean (valga) los contenidos? ¿Será por eso que por once veces le fue negado a Einstein el premio Nobel y cuando se lo entregaron se le “ordenó” que no hablara de la teoría de la relatividad? Las estructuras del pensar, esos otros dinosaurios también tardan ciento ochenta millones de años en extinguirse; y, todos los tenemos adentro cumpliendo su cometido.

                   Para componer estos escritos me ayudan algunos serios artículos de divulgación, permitiéndome soltar las ataduras de mis academias. En este momento sigo en un ejemplar del “National Geographic”de mayo de 2005 al artículo: “Más allá del big bang, el universo en evolución de Einstein”. Allí podemos leer que “el tiempo y el espacio pueden extenderse a vastas dimensiones a partir de un minúsculo punto… en cualquier parte en cualquier momento.” Este es uno de los significados que traté de expresar con el nombre de mi tercer libro: Estallido de la Integridad y la estrofa poética que lo inicia:

                   Estalló el universo en mil posibilidades.

                   Abrazándolas a todas,

                   Es otro siendo el mismo.

                   … Y aún continúa ese juego amoroso.

                   Del estallido y el abrazo.

                  

                   El otro significado en ese título y poema, es la dimensión opuesta complementaria, aquello que une lo que el estallido separa, y que en el artículo que venimos siguiendo se lo menciona como “la estructura-telaraña invisible”, “Algo que une a enjambres de galaxias y evita que sus estrellas se dispersen,”…”pero los científicos todavía no saben que es”. “Conocida como materia oscura forma el andamiaje cósmico”. En la Psicoevolución, nuestra tentativa concepción teórica, sería la Estructura integrativa con su Fuerza de psicointegración. Entendida esta en constante interjuego con la Fuerza de desintegración. Ese interjuego abre a las diversas posibilidades, dimensiones, y, al desarrollo evolutivo: por eso dijimos: …Y aún continúa ese juego amoroso del estallido y el abrazo… Lo observamos en la vida de las personas, y, lo describimos en la publicación mencionada y otras comunicaciones. En este escrito lo comparamos, como ejercicio de aprendizaje de relaciones, con el punto de vista de una forma de concepción, sobre la comprensión Einsteniana del universo.

                   Otras frases que fui leyendo me generaron semejanzas con otros aspectos de los conceptos de mi comprensión: “Esa estructura-telaraña” “…materia oscura” “…contrae el espacio-tiempo” “…podría constituir el 90% de la masa total del universo” “…las galaxias se formaron en los puntos más densos de esta estructura, y…la materia oscura con su gravedad las mantiene en su sitio”. A partir de mis conclusiones en las investigaciones podría decir que la estructura psicobiológica es la que da forma o masa a los movimientos de cambio y en los puntos más densos de ella encontramos los rasgos de carácter, formas de ser, y, de enfermarse, lo visible o manifiesto en la identidad de la persona a través de sus transformaciones vitales. La Fuerza de Psicointegración Evolutiva produce la integridad en la evolución. Por eso también podríamos indicar que esa estructura o masa, constituye el 90% de lo que una determinada persona o grupo tendría como posibilidades, que esperan para manifestarse. En el 10% restante estarían sus formas ya manifiestas y notorias en el contexto de vida por la que pasa.

Los desenlaces vitales que he seguido en detalles cotidianos en la vida de las personas a lo largo de los años, así como los indicios que al mismo tiempo aparecían en los tests psicológicos, confirmarían la presencia constante de esas dos dimensiones: la integrativa y la desintegrativa, que, a su vez son múltiples: la densidad, contracción, identidad en la primera; y, la luminosidad, expansión, desintegración, transformación en la segunda.

                   Dos fuerzas del universo cósmico y del lo humano: integración y desintegración en interrelación psicoevolutiva, con sus expresiones manifiestas en formas perceptibles: “materia visible” en la concepción cósmica, y, rasgos de la personalidad en la comprensión psicoevolutiva. Y, en integración a eso ya manifestado, la estructura de múltiples posibilidades: “materia oscura-telaraña invisible”, en lo cósmico y estructura de múltiples posibilidades, en lo humano. Es ésta, una forma de pensar sobre lo humano, por eso la concibo como un universo del pensar, pues creo que el mundo del pensar es pensar el mundo en su unidad cósmico-personal.

Es en este sentido en donde el pensar deja de ser racional o mental para convertirse en una construcción del ser humano todo con su vivencial capacidad de contacto con lo universal.

                  

Se dice que el “joven Einstein” se preguntaba: “si un hombre pudiera ir al paso de un rayo de luz, ¿qué vería?”. Por mi parte, inspirada en esta inefable intuición me pregunto: ¿qué pensaría y cómo pensaría, ese hombre de sí mismo, y, del universo en el que se percibiera?; si pudiera ir al paso de todas sus posibilidades, o sea al de un rayo de su libre capacidad de transformación.

                   Siguiendo a “nuestro joven” leemos que “el tiempo y el espacio son relativos (estan en relación) y fluyen en modo diferente para cada uno de nosotros, dependiendo de nuestro movimiento”. Nuestro movimiento sería el “pensar-conceptivo” que adquiere distintas perspectivas espaciotemporales, al desarrollar el ejercicio del movimiento, propio de nuestras comprensiones. Con ellas vamos construyendo la percepción de las relaciones que conforman nuestro universo.

                   “La idea es divertida y seductora, escribió Einstein”, y formuló la relación entre la masa y la energía en su fórmula: E = mxc2. La idea de que la masa se puede transformar en energía llevó a los astrónomos a entender la perdurable energía del sol y la producción de “energía atómica”. Entendí mal, o, hay otras voces que hablan de la muerte del sol; ¡Deben ser las mismas que aprovechan la energía atómica para matar y no para curar! En lo particular me inspiró tomar esa fórmula como una imagen simbólica de lo que llamé Energía Psicoevolutiva: obtenida al relacionar los datos de una Estructura psicobiológica: e (`masa’) con los indicadores de la Fuerza de transformación: t (`c´). Con la relación de estas variables se podría comprender algo mejor la relación entre la estabilidad y la posibilidad de cambio de un ser humano y su universo.

                   Diez años después, Einstein avanzó de la teoría de la Relatividad Especial a la de la Relatividad General y redefinió la atracción de la gravedad, concepto que 200 años antes propuso Newton, concibiéndola como “materia que se desliza por las curvaturas del espacio-tiempo”. La influencia de la concepción de un cosmos inmutable que había dejado su antecesor parece haber pesado en el espíritu Einsteiniano, llevándolo en un momento a plantear la idea de una “constante cosmológica”, en relación a una especie de antigravedad que contrarrestaría el efecto de atracción de la gravedad, separando los objetos celestes, y, manteniendo estático el universo. Fue el mismo Einstein quien refiriéndose a esa constante la consideró su “mayor pifia”, en 1931 dijo: “como un golpe de martillo, el corrimiento al rojo de nebulosas lejanas ha hecho añicos mi antigua construcción”. Desde el punto de vista del universo del pensar, siguiendo a J. Piaget y lo aprendido en tantas evaluaciones psicológicas de ese universo percibiría en lo que Einstein llama su “pifia”, una prevalencia de las estructuras heredadas y las concepciones de fijeza imperantes en su época. El peso de esa fijeza del pensar del momento fue transitoriamente más fuerte que su capacidad de transformación, y, que la creencia en sus propias intuiciones. El pensar, aún el más adelantado tiene momentos de regresión o parálisis, a veces por la presión de la masa o estructuras imperantes, ante las cuales aún los precursores no tienen total garantía de inmunidad. Sí la posibilidad de rectificación y la honestidad de reconocimiento de los errores, aún cuando estos incluyan dudar de la propia intuición.

                   Como leemos en el artículo del National Geographic que vamos siguiendo: el “genio” “estaba en lo correcto aún por razones equivocadas”. Ahora se habla del futuro y su “Big Rip”: “La fuerza impulsora (expansiva) es una misteriosa energía oscura que contrarresta la atracción de la gravedad y podría finalmente derrotar a todas las fuerzas que unen la materia.” “Einstein fue el primero en plantear la noción de antigravedad, pero luego la repudió”. Ahora la antigravedad ha vuelto, en palabras del cosmólogo Michael S. Turner, “tiene en sus manos el destino del universo”. Según lo que se plantea en Psicoevolución Integrativa, esta idea de la indefinida expansión hacia la muerte del universo sería como forma de pensar, tan estática y lineal como la del cosmos fijo de Newton. La Psicoevolución Integrativa como concepción o universo de pensamiento no puede construir nada que no sea evolutivo. En ella también, cualquier inicio o nacimiento, tanto el Big Bang como cualquiera otra nueva gestación, es, al fin una continuidad en una transformación. La muerte también sería una transformación, de la transmutación de la Vida. Creí leer algo con esa perspectiva cuando me apareció en el artículo que venimos siguiendo la siguiente referencia: “objetos colapsados estrellas de neutrones y agujeros negros, cuya aplastante gravedad energiza la materia cercana”. Querría decir que lo que colapsa cuando llega al extremo de su expansión, ¿energiza a otras materias?

En otro párrafo creo encontrar una buena semejanza con el universo del pensar de la Psicoevolución Integrativa y las Fuerzas de Integración y Desintegración en dinámica y continua interrelación: “…algunos teóricos creen que la inflación no fue un fogonazo, un evento aislado. En un proceso de creación en curso, el espacio-tiempo podría estar pasando por una inflación hacia nuevos universos, en todas partes y todo el tiempo: una infinidad de grandes explosiones.” Siguiendo nuestro poema, diría: y aún continúa el juego amoroso

   Del estallido y el abrazo.          

                   ¿¡Y la expansión sería reina, ante la ruptura de la fijeza, y, hacia el movimiento como efecto único?! “El aumento de la aceleración del estiramiento del espacio… podría ir hacia un gran desgarrón”; o, a una nueva integración evolutiva de nuestro universo. El Big Bang “dice” que comenzamos con la explosión de un punto, ¡¿era un universo en un punto?!

                   Expansiones, colapsos, ondas gravitacionales y la “materia oscura, 90% de la arquitectura oculta del universo…” El interés ahora recae muy especialmente en las ondas gravitacionales que Maldacena formula como membranas en constante vibración que unen el macromundo con el micromundo; haciendo un camino hacia lo que Einstein ambicionaba: una “teoría del todo”. A mi entender, siempre fueron concepciones del todo pensadas de manera distinta. Porque lo que el Hombre piensa del universo como Cosmos dice más del hombre mismo y de la evolución de su pensamiento que de la realidad del Cosmos. ¡¿Este irá cambiando según como el hombre lo vaya pensando?!

Y la persona humana ¿piensa lo que es? O ¿es lo que piensa?

El universo Cosmos, el universo persona, el universo humanidad y los otros que conocemos o desconocemos estarían en relación (serían relativos) al universo que los piensa, o sea que los comprende, concibe, descubre y construye.

Una muestra de este funcionamiento fue muy clara para mí cuando al proponer a cientos de personas el mismo universo de tests psicológicos, los resultados (ya detallados en mis publicaciones), confirmaron que cada persona construyó su propia versión del universo de pruebas al que fue expuesto. Las semejanzas de los universos de respuestas indicaban la pertenencia a un universo compartido, en algunos casos por todos y en otros por grupos que permitieron un modo de identificarlos como grupo u universo, a pesar de la absoluta particularidad que presentaba cada individuo estudiado a su pedido.

Esos universos multidimensionales del pensar, creativo-constructivo conceptivo contienen la estructura (masa, e) en sus formas manifiestas y en las posibles a desarrollar evolutivamente según sus propias posibilidades de transformación (movimiento, t). La relación entre la estructura y su capacidad de transformación sería la “Energía psicoevolutiva” con características peculiares en cada una de los componentes y sobre todo en la relación entre ambos. Esta energía contiene múltiples dimensiones, dos de las cuales las pudimos identificar como una Fuerza de psicointegración que tiende a la cohesión de la estructura; y, una Fuerza de desintegración que tiende a la apertura, al cambio, a la transformación, al movimiento de la estructura. Los estallidos y los abrazos en las metáforas del poema mencionado más arriba, y su constante continuidad.

Este pensar que llamo integrativo evolutivo es Conceptivo, o sea que concibe, fertiliza y fecunda al Universo con el que esta vinculado el ser humano. A su vez, el hombre se concibe a sí mismo a través de ese pensar y en ese vínculo con lo universal.

El cerebro como órgano de privilegio para las funciones que venimos describiendo es una estructura “disipativa al decir de I. Prigogine”: compleja, abierta y en constante trasformación. De hecho hice un significativo aprendizaje, al comienzo de mis investigaciones, cuando dediqué gran parte de mi tiempo a estudiar personas con problemas lesionales o funcionales del cerebro ya diagnosticadas por el neurólogo. Otras problemáticas de esa índole no habían sido identificadas, y, sí lo hizo el psicodiagnóstico ya especializado en el enfoque de esas cuestiones: por ejemplo, el de un seminarista abrumado por un diagnóstico de inteligencia anormalmente baja que le pesaba desde la infancia. A partir del psicodiagnóstico (DDPT), se pudo evaluar que el erróneamente diagnosticado seminarista, presentaba una disminución del umbral de excitabilidad neuronal que lo lentificaba en sus aprendizajes. Se lo pudo observar notablemente mejorado, con la medicación adecuada y la liberación de la opresión de su vivencia de poco inteligente del erróneo diagnóstico previo. Otros hallazgos encontrados, y, ya descriptos en las publicaciones anteriores, dieron muestras de la multidimensionalidad y plasticidad del cerebro: personas con lesiones graves como tumores múltiples, Alzhaimer avanzados, o lesiones extensas por accidentes, cuyos funcionamientos eran de muy buen nivel, contrastando con otros con lesiones más pequeñas o menos visibles que mostraban deterioros significativos en su existencia. Obviamente todo se evaluaba en el contexto más abarcativo de la personalidad y su medio social.

En el sentido de esta temática atrajo mi atención un artículo de la revista National Geographic de marzo de 2005:”cerebro más grande”. En él se hace mención de un estudio publicado en el año 2000 por científicos de la Universidad College, en Londres, el cual “mostró que en los taxistas londinenses la parte posterior del hipocampo (estructura en forma de caballito de mar perteneciente al cerebro), estaba agrandada en comparación con la de individuos utilizados como control”. De manera semejante, de “acuerdo con un estudio recientemente realizado en Alemania, aprender a hacer malabarismos durante tres meses dio como resultado un aumento en la cantidad de sustancia gris en dos áreas implicadas en la actividad visual y motora”. Ninguno de los dos estudios “permitieron discernir si el aumento en el volumen cerebral se debía a una reorganización de los circuitos existentes, a un número mayor de conexiones existentes o-lo que sería más fascinante- al nacimiento de verdaderas células cerebrales nuevas,”…”en 1998 Fred H. Cage, del Instituto Salk en La Jolla, California, mostró que realmente pueden crecer nuevas células en el hipocampo de los humanos adultos. Cage cree que en otros lugares del cerebro podrían existir células madre, capaces de convertirse en nuevas neuronas funcionales”.

Así como al universo de nuestro pensar Integrativo-Psicoevolutivo podemos llamarlo: Conceptivo; al universo cerebral y su funcionamiento, según nuestras conclusiones y las de otros entre ellas las aquí citadas, le cabría la denominación de Conceptivo: abierto, creador, transmutado y transmutador.

El DDPT (Diseño Diagnóstico Pronóstico Terapéutico), como instrumento de evaluación e investigación, que he desarrollado, trata de poder acceder a esas características del universo del Pensar Conceptivo y del de la persona que lo posee y es a su vez un universo conceptivo personal.

El acceso a las multidimensiones, en ese psicodiagnóstico, se organizó en tres Áreas con su diversidad de posibilidades. Agregándose, durante la investigación, la comparación con otros métodos de estudio, nos acercamos a una compleja comprensión:

En Área I enfocamos los procesos sensoperceptivos en su estructural capacidad evolutiva: lo que el mundo sensorio y perceptual concibe.

En Área II estudiamos las estructuras organizadas-organizativas, y, qué instrumentos y posibilidades de cambios aportan: en el lenguaje, los conocimientos, la capacidad de conceptualizar y otras funciones desarrolladas durante la vida.

En Área III observamos la capacidad de establecer relaciones, como por ejemplo la de organizar situaciones de caos a partir de los componentes concientes o inconscientes de nuestro patrimonio. Todos estos procesos son patrimonio tanto de nuestras organizaciones más pequeñas como átomos y células – y sus correlatos psíquicos- como de las más abarcativas, las que relacionan todo nuestro ser: Centro de Integración y su Energía integrativo-evolutiva: pensar conceptivo holográfico y su masa o estructura integrada- integradora. ¿Alguna semejanza con la teoría de las “cuerdas” (Maldacena) o del proyecto del “todo unificado” de la concepción Einsteiniana?

Cuando le contaron a la esposa de Einstein que Hubble había usado un gigantesco telescopio reflector para determinar la forma del universo, comentó: “Mi marido lo hace en el reverso de un sobre viejo”. ¿Y si usamos los dos medios? Creo que son acercamientos desde distintos puntos del universo del pensar que al ser holográfico nos darán cada uno una muestra del todo. Por eso he intentado navegar por distintas perspectivas tratando de encontrar, al correlacionarlas, la visión más cercana al todo, que el instrumento explorador y la evolución de mi pensamiento me permitieran. En este sentido se fue desplegando el DDPT (Diseño Diagnóstico Pronóstico Terapéutico) y las interrelaciones múltiples usadas. En el lenguaje de este artículo nombraría algunos hallazgos:

Explosiones o estallidos: cambios vitales, nuevos aprendizajes de estructuras o funciones, nuevas versiones del mundo…

Relaciones o “cuerdas o membranas”: lo químico-las células-los órganos-el organismo psicobiológico-lo social- lo espiritual…

Estructuras muy estables o “agujeros negros”: estructuras históricas que ya no estan vigentes pero energizan nuestro presente: nacimiento, vivencias y situaciones del tiempo que llamamos pasado.

Todo lo vertido en este artículo como en todos lo que produzco o estan todavía almacenados en mi interior, sólo son intentos de comunicar comprensiones que tal vez tengan alguna validez en la búsqueda de la Comprensión que como hijos de este Universo tenemos. Esto es lo que tengo y lo ofrezco con pudor y humildad. En realidad es uno de mis modos de orar, que, confío cumplan la Divina Voluntad, aún en mi inmensa pequeñez.